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domingo, 7 de enero de 2018

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El Maestre Habla... MÍSTICOS Y HUMANISTAS... Joel Hurtado Ramón...


El Maestre Habla...
MÍSTICOS Y HUMANISTAS...
Joel Hurtado Ramón...


Los místicos de todos los tiempos, se han preocupado ciertamente de la búsqueda de lo Divino en el “yo” interno, pero, la misma identificación a la Conciencia Universal, hace que cada uno se encuentre en la humanidad entera y en consecuencia, en Dios. Este es el fenómeno de la Multiplicidad en la Unidad.
El misticismo encuentra su fuente en el reino interior; es de origen “subjetivo”; he ahí su carácter esencial.
Precisemos aun, que se entiende generalmente por “misticismo” todo aquello que en el orden del pensamiento está fuera del método y del conocimiento científico.
Todo ser dotado de una conciencia puede decirse: “Hay dos mundos : yo de un lado y del otro: aquello que queda” . Y aun, teóricamente, nada le impide pensar: “No hay más que yo”. Cuando un hombre ha dormido profundamente y sin sueños, ¿cómo probarle que la suspensión de su vida consciente no era la abolición real del universo, que su despertar no ha recreado las cosas? Y si él soñó ¿no está en el derecho de sostener que sueña siempre y que el universo constituye solamente la forma más común de esos sueños personales?.
Eso es lo que podría llamarse subjetivismo absoluto: el reino interior no autorizaría importación ni exportación, por la razón perentoria de que estaría solo, que no habría otro reino con el cual hacer cambios. Opinión, sin importancia por otro lado, que ha sido profesada solo por un pequeño número de filósofos, fastidiosos sin duda, que se divertían confundiendo a sus semejantes.
En sus horas de exaltación religiosa, el individuo considera el sentimiento por el cual ha sido transportado. Alcanza lo íntimo de su Yo, aquello que no pertenece a ningún otro YO. No existen palabras para describir con precisión aquel abismo, ya que las palabras son etiquetas, puestas por convención común, sobre los objetos accesibles a todos. El individuo será impotente para decir, o aun decirse, aquello que encuentra en el fondo de si: lo indefinible, lo incomunicable, el misterio mismo, que se agranda, sin cambiarlo, dándole los nombres de Dios, de Alma, de Infinito; y él aparecerá como una realidad viviente, puesto que ese es el YO.
Veamos ahora el misticismo en su evolución. Jules Sagere plantea La cuestión de la siguiente manera:
-Yo no pondría en evidencia más que un hecho de esta evolución: la separación progresiva de la ciencia y el misticismo. Es preciso regresar hasta Aristóteles, puesto que sus doctrinas han persistido en su esencia a través de la antigüedad, el medioevo y aun el Renacimiento, para no desvanecerse sino ante Descartes. Aun entonces, el gran filósofo griego no ha perdido más que su influencia laica: presidiendo siempre, por intermedio de su discípulo Tomás de Aquino, la metafísica a la cual pertenece la teología católica ortodoxa.
Esta metafísica, hoy independiente de la ciencia, era una consecuencia lógica de la física de Aristóteles. El planteaba un conjunto de datos notablemente coherente y bien ligado a los datos del sentido común y de la ciencia de su época: establecía, por argumentos no solamente legítimos, sino hasta irrefutables entonces, la inmovilidad de la tierra; consideraba, por razones muy valederas, el peso como una “cualidad” inherente a los cuerpos materiales sólidos y líquidos, en virtud de la cual ellos tendían en línea recta hacia el centro del mundo donde su aglomeración formaba la tierra.
Una doctrina de esta clase, si no disponemos de un material apropiado, se conforma a la observación que nos muestra el peso de un cuerpo terrestre como independiente de todos los otros cuerpos vecinos y más bien intrínsecos a él. Aristóteles admitía que los objetos celestes estaban formados por una sustancia especial, desprovista de peso y ligereza, sustraída a las causas de alteración que modificaban sin cesar las cosas sublunares y apta solamente para el movimiento circular que le era “natural”, es decir que podía serle impreso sin necesidad de “violencia”, sin esfuerzo físico.
Hasta Kepler estuvo en vigor el nuevo mecanismo que se caracterizaba principalmente por conjuntos de movimientos circulares que realizaba cada planeta: el mismo astro giraba por ejemplo, sobre un círculo llamado epiciclo cuyo centro seguía la circunferencia de otro círculo llamado deferente y había otras complicaciones, así Copérnico estaba obligado a combinar 7 círculos para dar cuenta de los desplazamientos de Mercurio, 3 para la Tierra y 5 para cada uno de los otros planetas e introdujo, por tanto, una inmensa simplificación poniendo el Sol al centro del mundo, como Aristarco de Samos lo había hecho dieciocho siglos antes de él.
Es imposible imaginar los lazos materiales que hacían depender de un gran movimiento de conjunto los movimientos de cada rueda planetaria. Se tomó prestado pues al dominio de la vida. Unos hacían actuar a Dios sobre los astros directamente o por intermedio de sus ángeles; otros suponían a los planetas dotados de una especie de instinto, de una fuerza vital que los guiaba a lo largo de su ruta. No había otro partido a tomar, lógicamente. Kepler negaba “que algún movimiento eterno no rectilíneo hubiera sido dado por Dios a un cuerpo privado de espíritu”. La Tierra está animada sin embargo por un movimiento de rotación sobre ella misma, es por ello que él le atribuía un alma ni inteligente, ni sensible, puramente motriz. Consideraba la traslación de los planetas alrededor del sol como producida por una acción magnética; el sol giraba y con él aquello que nosotros llamaríamos su flujo de fuerza el cual arrastraba los planetas; ¿cómo éstos, atraídos al mismo tiempo por el astro central no caían sobre él? Era en virtud “de un poder vital u otro análogo”  
Por tanto, mientras Newton no había formulado las leyes de la gravitación universal, la mecánica celeste implicaba, en los astros, la existencia de algo que no era materia y sin embargo actuaba sobre la materia. Este agente, aunque desprovisto de razón impedía a los astros el perderse en un camino que no estaba trazado más que idealmente y cuya complicación geométrica llevaba al fracaso la sagacidad de los predecesores de Kepler. El misticismo se beneficiaba ahí de un apoyo considerable que le prestaba la ciencia. No se tenía ninguna dificultad en creer en el alma y la Providencia cuando la astronomía os mostraba poderes casi espirituales obrando en los cielos.
En física y sobre todo en química, pululan hasta el siglo XIX “fluidos”, “principios”, entidades vagas que a veces se superponían a los cuerpos ponderables y podían, en teoría, subsistir independientemente de ellos pero desaparecían del campo de la observación humana cuando se intentaba aislarlos de su soporte material. Para ser almas no les faltaba más que el pensamiento a esos invisibles e Inasibles. Desde el momento en que la ciencia garantizaba su existencia como real y objetiva, la afirmación espiritualista se imponía a fortiori y se liberaba de toda dificultad de orden experimental. El más célebre entre esos “fluidos” o “principios” fue el flogisto. Todo el siglo XVIII admira su invención como el más hermoso descubrimiento que se pueda imaginar y Stahl, su autor, pasó al rango de genio. De hecho, fue una etapa importante del progreso científico con la primera vasta generalización que apareció en química: la puesta en evidencia de un lazo común entre los fenómenos de combustión y de oxidación. Solo el flogisto era lo inverso del oxígeno: flogisticar era desoxidar y deflogisticar era oxidar. Además, este misterioso elemento a veces aumentaba el peso de los cuerpos fijándose sobre ellos, a veces lo disminuía. En fin, nadie había podido poner la mano sobre el flogisto libre que desaparecía lo más a menudo produciendo una flama. Era una especie de demonio con el cual trataban los químicos.
Se sabe cómo Lavoisier puso fin a su reino. En adelante los “fluidos” y otros “principios” demasiado sutiles no tardaron en abandonar los dominios de la física y la química. Su expulsión completa respondía a aquello que se llamaba separación rigurosa de la materia y la energía. Dicha separación significa que no hay sino materia ponderable y energía, es decir modificaciones de la materia ponderable, y ninguna de las dos es producida por la superposición a la materia ponderable de una sustancia imponderable. El Ether era la excepción: se imponía y molestaba. Pero ahora se está en vías de explicar la masa o la “ponderabilidad” de la materia, por el electromagnetismo, por modificaciones del Ether. En último análisis, la materia ponderable no sería más que Ether. El principio fundamental de la físico-química subsistiría bajo esa forma: “No hay más que Ether y sus modificaciones”.
Hay en fin, frente a la ciencia, una actitud del misticismo que es muy sugestiva. No se trata aquí del misticismo puramente escéptico que consiste en negar a la ciencia el poder de hacernos conocer nada. La alusión se refiere al misticismo que, al contrario “se apoya” sobre la ciencia, aquel de varios metafísicos y sabios que toman los datos científicos para hacer la base misma donde colocan lo “trascendente”, lo “sobrenatural”, el Alma, Dios; su método, es definido por J. Sageret en “El espíritu y el método científicos”, ellos consideraban las lagunas de la ciencia, las regiones donde los diversos órdenes de hechos no están religados entre sí más que por hipótesis, casi siempre. Actualmente, hay una laguna muy importante entre los fenómenos físico-químicos y los fenómenos biológicos. En efecto, hay una y muy importante: si el ser viviente se fabrica a sí mismo con materia no-viviente, se le ve siempre pre-existir a esta materia; jamás se ha podido constatar ni provocar en el seno de la materia no viviente la aparición de la vida. Entonces los sabios místicos y los metafísicos proclaman inexplicable lo inexplicado. Y hacen intervenir algo como un “fluido” o “principio” vital. ¿Qué es este agente? Apenas se hará conocer su carácter “misterioso”, escapa a las leyes generales de la energética y de la mecánica, es inmaterial. Actúa también sobre la materia, puesto que es gracias a él que ella está viva; él produce en lugares del espacio concreto efectos mecánicos y físicos-químicos, puesto que bajo su acción, los seres vivientes se mueven y asimilan.
Uno se encuentra pues como siempre delante de numerosas dificultades, a saber lo “material” y lo “inmaterial”; lo menos que se puede decir es que las teorías de los místicos no se explican más que por otras preocupaciones.
En el fondo y en general, las ideas filosóficas del ilustre y sentido Henri Poincaré definen con claridad lo que es y lo que vale la ciencia. El la libera del absoluto metafísico; por otra parte, muestra cuánto el escepticismo a su respecto está mal fundado. La primera parte de su obra ponía en relieve sobre todo la base convencional sobre la cual reposan las matemáticas, la mecánica, los grandes principios (base necesariamente convencional, en efecto, puesto que todo ello es lenguaje). En esto se han amparado los filósofos místicos apoyándose sobre el hecho de que si el más grande matemático reconoce lo arbitrario de su ciencia, con más razón, todas las otras ciencias, mucho menos rigurosas que aquella, son creaciones puramente humanas, incapaces de corresponder a la Realidad.
La filosofía de Henri Bergson a pesar de su “intuicionismo” tan discutido  permanece sin embargo como una enseñanza bien establecida.
Uno de los caracteres más sorprendentes del bergsonismo es que constituye un edificio de dos pisos: el piso noble, del espíritu y la vida, y el piso de la materia. Es inútil decir que Bergson acapara para la filosofía el piso superior, dejando a la ciencia el cuidado de manipular en los subsuelos aquello que es inerte, muerto y sin belleza. Entre los dos pisos hay sin embargo correspondencias exactas, cada cosa de arriba tiene abajo su simetría; he aqui algunas de estas correspondencias:
Piso Superior

Piso Inferior
Espíritu
correspondiendo a
Materia
Filosofía

Ciencia
Intuición

Inteligencia
Duración

Tiempo
Extensión

Espacio
Movilidad

Inmovilidad
Irreversibilidad

Reversibilidad
Haciendose

Todo hecho
 
EL PODER DE LAS REDES SOCIALES EN LOS PROCESOS ELECTORALES.

Joel Hurtado Ramón.
Tienen razón los políticos y todas las personas relacionadas con los procesos políticos en preocuparse por lo que sucede en las redes sociales ya que estas pueden impactar de manera formidable o viral en las decisiones de la ciudadanía, negativa o positivamente.
El doctor en derecho, Rafael Rubio, quien dirige en la Universidad Complutense de Madrid un grupo de investigación sobre la sociedad civil, las nuevas tecnologías y la democracia, afirmó en  una conferencia   titulada “La influencia de las redes sociales en las campañas políticas” que en el fenómeno de las redes sociales los individuos cada vez toman mayor importancia, sobre todo en el de la opinión pública.
Además, habló sobre la influencia que tienen estas plataformas de comunicación en el estilo de vida de las personas ya que modifican el comportamiento social.
Sin embargo, aseveró que las redes sociales no consisten sólo en “tenerlas” sino saber cómo usarlas, es decir, crear relaciones sociales cada día, alimentarlas con frecuencia y tener un objetivo concreto. En este punto tocó el tema humano, del cual aseguró que quien utiliza estos medios de comunicación deben tener siempre presente.
El expositor, quien trabajo para la campaña presidencial de  John Mc. Cain, mencionó como ejemplo, la campaña de su opositor Barack Obama quien supo  dar un buen uso a las redes sociales ya que por medio de estas logró que los ciudadanos fueran los protagonistas.
Un buen o mal comentario, la estrategia de campaña para su manejo, y la reputación que los políticos mantengan en estas plataformas, son elementos que hacen de ellas un nuevo espacio de definición en las elecciones presidenciales, según especialistas consultados por CNNMéxico.
Las redes sociales “serán detonadoras de temas que salten a los medios tradicionales y como articuladores de convicciones de quienes ya tienen una causa con la que simpatizan de manera específica”, dijo Raúl Trejo Delarbre, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.
Por su crecimiento, su influencia en los comicios más importantes del país se sumará a la de grupos de poder como los sindicatos, algunas asociaciones ciudadanas, y las iglesias, mencionó.
“Una buena propuesta, un buen comentario, derivados de una buena campaña en redes, o incluso un mal comentario, pueden llegar a millones de personas en un tiempo muy corto y más si es retomado por los medios tradicionales como radio y televisión”, dijo Rodrigo de León, investigador del área Entorno Político y Social del Instituto Panamericano de Alta dirección de Empresas (Ipade).
Del total de usuarios de las redes sociales en el país, los de Facebook representan el 39%, mientras que los de YouTube el 28%, y los de Twitter el 20%, según la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI).
En un año, los usuarios de Facebook se incrementaron un 62%, con casi 18.5 millones de visitantes, según un estudio de la empresa ComScore, presentado en septiembre pasado. En el mismo periodo, Twitter obtuvo 3.3 millones de usuarios, lo que le representó un crecimiento del 37%.
“Al momento de utilizar las redes sociales, los políticos en campaña deben intercambiar opiniones con los usuarios. No pueden ni deben contestar todo, pero sí deben expresar sus puntos de vista sobre temas de interés público, como seguridad, salud y educación”, dijo el sociólogo de la UNAM, David Palma a CNNMéxico.
Notimex,  en base  a  la investigación Estudio de Hábitos de los Usuarios de Internet en México de la Asociación Mexicana de Internet informa que pese a que en México la penetración de internet aún no llega a 50%, las redes sociales como Twitter, Facebook, Youtube y Google+, juegan un papel fundamental en el proceso electoral, debido a su fuerte poder de réplica y credibilidad.  
En el país existen 40.6 millones de usuarios de internet, un 14% más que en el 2011, cuando había 34.9 millones.
Del total de los usuarios de internet, 92% usan las redes sociales.
Un 65% de quienes usan las redes sociales llevan más de 3 años en ellas y un 19% menos de un año.
En promedio los mexicanos usan 4 redes sociales.
Las redes sociales más populares entre los mexicanos son, Facebook 90%,YouTube 60%,Twitter 50%,Google+ 34%,Hi5 25%
En el año 2012 Twitter tuvo un crecimiento de usuarios en México, pasó a 10.7 millones, de 4.1 millones que tenía en el 2011.
En el país un 50% de las cuentas de Twitter están activas, es decir, que se han usado en los últimos 60 días. México está entre los 10 países más 'twiteros', con Estados Unidos, Inglaterra, Japón y Brasil.
Las redes sociales tienen Importancia en el proceso electoral por su fuerte poder de réplica y mayor credibilidad.
Su influencia va más allá de los usuarios; con los familiares, en el ámbito laboral y en los medios de comunicación.

El poder de las Redes Sociales consiste en que cuando aun  las personas no sean usuarias de internet, tienen constantes referentes informativos a través de amigos, familiares y medios tradicionales como la prensa escrita, la radio y la televisión, a partir de los contenidos generados en redes sociales.

viernes, 5 de enero de 2018